Durmiendo solo

Artículos | Publicado el 03/Mar/2010 | Por Creciendo en Familia

El que los retoños comiencen a dormir solos, el despegarse de esa figurita que adoran abrazar en las noches y proteger, aguantar la carita de angustia que ellos ponen al decirles que comenzarán a dormir en una habitación aparte, es un tema difícil para muchos padres, más aún cuando son padres separados y no saben cómo lidiar y compensar la ausencia y la falta que sus hijos les hacen.

“Un niño que comparte habitación con los padres, está compartiendo habitación de reyes y por ende él también se siente rey”. 

“Lo perjudicial de que el niño duerma con sus padres tiene implicaciones en el desarrollo del menor porque está siendo testigo de la intimidad de los adultos aunque no se dé cuenta. Un niño que comparte habitación con los padres, está compartiendo habitación de reyes y por ende, él también se siente rey o reina y la jerarquía de esos padres se ve mermada, por lo tanto, se siente con la misma jerarquía e igualdad para responderle mal al adulto puesto que si duerme en la misma habitación o cama, se pregunta por qué no va a ser igual que él. Hay una confusión de roles y no se sienten hijos, sino que se sienten el esposo de la mamá o la esposa del papá. Se genera una tremenda confusión, especialmente de roles”, explica Wanda Mateo, psicóloga, especialista en terapia familiar y de pareja del Centro de Desarrollo Humano.

Para Wanda Mateo, los niños se dan cuenta de todo y se dan cuenta cuando sus papás y sus mamás no confían en que ellos sí pueden dormir solos. No se puede comenzar a implantar un hábito en un niño si existen dudas. Cuando el padre o padres confíen en que sí puede dormir solo, ahí sí que se comienza, porque de lo contrario los hijos se dan cuenta y van a manipular.

“Esto es un trabajo muy arduo porque lo más fácil es dejar pasar y lo más difícil es llevarlo a su cama y dejarlo. Yo aprendí que la palabra es lo que humaniza y aunque sea un bebé, hay que decirle que ya está en edad y que ya tiene su habitación solo; decirle que va a soñar y lo que va a pasar. Lo primero es adecuarle un espacio seguro, cómodo y tranquilo, libre de distracciones para el niño, que tenga sus sabanitas lindas, cosas limpias, agradables, así como que sus condiciones físicas también estén impecables, que no tenga ninguna molestia, verificar que esté limpio, que haya comido, etcétera”.

Es un trabajo para el que todo padre debe prepararse. Saber que va a dedicar 15 días, una semana o lo que se tome hasta que el niño se acostumbre a dormir solo. Lo ideal es que desde que el niño nace duerma solo, pero en la transición habrá que cantarle, estar con él un momento, ponerle música suave, ponerle algún juguete que lo acompañe, o hacerle las oraciones para que se sienta más protegido.

“cantarle, estár con él, ponerle música suave, acompañarlo con algún juguete, orar con él para que se sienta más protegido”

Lo que sucede normalmente es que posterior a todo este trabajo, el niño se despierta y grita para que vayan a acompañarlo, sin embargo lo correcto, dice la experta, es dejarlo que grite y no ir inmediatamente. Dejarlo que grite es la forma de acostumbrarlo a que duerma solo. 

Otro aspecto a tomar muy en cuenta es explicarle, cuando se trata de niños de 2 años en adelante, que está creciendo y que los niños que crecen duermen solos o si no, estarían actuando como niños pequeños, que no hacen cosas de grande. “Hay que hablarles que están creciendo y que deben dormir solos, que si duermen con los papás se quedan pensando como bebecitos, actuando como bebecitos y no tienen amiguitos con quien jugar, y que los niños que crecen ven televisión y salen con los padres para demostrarles que dormir solos es una oportunidad para crecer”, dice la experta. 

Explica que hay que ser sistemáticos, aunque cueste. Si llora, dejarlo llorar, demostrarle que no hay manera de mover esa conducta. Motivarlos cuando duermen solos, estimularlos; el estímulo pesa más que recompensarlos. Es importante destacar que a veces darle recompensas es bueno, mientras no se convierta en manipulación por parte del niño. Por ejemplo, decirle que está creciendo y que por eso hará algo de niño grande, sin que esto se transforme un chantaje por parte del menor. Otra de las grandes dificultades que se presentan en casa para que los menores aprendan a dormir solos es la falta de rigurosidad en los horarios. En los tiempos en que estamos viviendo, a veces los padres llegan a la casa alrededor a las 8 de la noche, hora que ya es tarde para el niño, y por ende éste, que necesita ver a su padre, pasa a dormir más tarde. “Hay que ver la forma en que el niño pueda dormir de 10 a 11 horas, por lo que hay que ver de qué forma se completa la necesidad de sueño del menor de acuerdo a la dinámica del hogar en que vive”.

“Es fundamental la rigurosidad del horario de sueño. Debe ser bastante claro”.

Es fundamental la rigurosidad del horario de sueño. Por esto se recomienda que el padre trate de llegar a la misma hora al hogar si quiere ver a su hijo. Otro factor imprescindible es que se le controle el tiempo expuesto a la televisión. Ésta sobre estimula e irrita, así que si se pasa la tarde entera viendo televisión, difícilmente se va a ir a acostar a las 7 u 8 de la noche. Además hay que controlar que no se vaya a acostar si recién estaba viendo televisión, puesto que va a estar excitado y se le va a interrumpir su fase de sueño, por lo que siempre la orden del padre hacia el niño debe ser de que se retire a descansar a su cama y a su habitación y no darle la orden directa de que se vaya a dormir. En definitiva, al niño no se le obliga a dormir, se le ordena que se vaya a su cama, que se acueste. Se le explica que su cuerpo necesita descansar y se le enseña que ésa es la hora de estar en la cama, tenga o no tenga sueño. 

Por Wanda Mateo

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Creciendo en Familia


Revista dominicana enfocada en el crecimiento integral de padres con hijos de 0 a 12 años.

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