El molde del sexo femenino

Colaboradores | Publicado el 07/Mar/2010 | Por Roxana G González

La mujer del siglo veintiuno es una mujer multifacética, capaz de abarcar varios eslabones a la vez. El peligro viene cuando ella quiere desarrollar todo a la perfección, tal y como la sociedad se lo exige, lo ve normal o lo aprueba. Vivimos en una sociedad donde se vive para la aceptación y la aprobación del otro. De aquí viene la frase el molde del sexo femenino. Un molde es un recipiente con una forma predeterminada y al verter en él alguna sustancia, ésta toma su forma específica. El molde viene siendo las normas, los patrones y los estereotipos impuestos por la sociedad y la sustancia, las personas que se acoplan a esos patrones. En sociedades como la nuestra, desde el momento del nacimiento se tienen esquemas interiorizados y se nos enseña que el rosa es para las niñas, el azul para los niños, que las mujeres son delicadas y los hombres son toscos.  Se nace con un molde pre hecho, donde hay muy poco lugar para la flexibilidad. Existe un ideal de mujer, una imagen aceptada comúnmente.

Según este molde social, las cualidades y los estereotipos que las mujeres del siglo 21 deben seguir son:

·       Que aguanten.

·       Buenas madres.

·       Idealistas.

·       Educadas.

·       Sabias.

·       Románticas.

·       Débiles.

·       Pacientes.

·       Fieles.

·       Delicadas.

·       Buenas esposas.

·       Soñadoras.

·       Siempre deben estar impecables.

·       Sensibles.

·       Dependientes.

·       Excelentes amas de casa.

·       Profesionales.

No hay nada de malo en querer ser de una manera determinada, de seguir un molde u patrón, si al final la persona es feliz con esa decisión de vida.  Cuando una mujer vive de acuerdo a lo que la sociedad espera y ella realmente quiere, llega a la verdadera felicidad. El problema viene cuando la persona que vive sometida a ese molde se siente  infeliz, cuando no lo hace por ella misma sino por otros, pues vive dominada por lo que debe ser según la sociedad y no cuenta lo que realmente quiere ser. En este momento la mujer puede sentirse frustrada, insegura, saturada, sin lugar, desencajada, con sentimientos de tristeza,  melancólica, insatisfecha. Ni ella ni las personas que la rodean podrán ser realmente felices.

No hay una única manera de ser. No todas las mujeres deben desempeñar cada  faceta de la misma manera, pues en la diversidad está la belleza. Cada mujer es diferente y aporta algo único; aún haciendo lo mismo, cada persona agrega su toque personal. Los moldes inflexibles que encasillan a las mujeres bajo un mismo estándar terminan causando más mal que bien. El ideal es la flexibilidad, que los moldes se puedan adaptar de acuerdo a las necesidades, las creencias y los deseos de cada cual, siempre partiendo de los valores. 

Si todo el mundo fuera cortado con la misma tijera, no tendríamos la oportunidad de vivir experiencias diferentes. Por esto, atrévase a mostrarse segura de sí misma y a no permitir que los estereotipos afecten su autoestima, ni confianza en sí misma.  Esto le ayudará a estar conforme y satisfecha con lo que es y a no sentir la necesidad ni la presión de entrar en el molde perfecto.

¡Colaborador@!

Roxana G González


Psicóloga Clínica Infanto Juvenil
Psicomotricista, Terapeuta de Familia
Hipnoterapueta Clínica

Teléfono : 809 566-0948